EL MEJOR REGALO

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“EL MEJOR REGALO”

Si bien es cierto que los tiempos han cambiado, al igual que las necesidades de cada uno de los seres humanos, también es cierto que la atención que se les da a los hijos ha ido disminuyendo; los padres priorizan trabajos, redes sociales, etcétera, en vez de pasar tiempo de calidad con los niños.

 

Es evidente que es necesario trabajar, sin embargo, no debemos olvidar que hay “personitas” que nos esperan con ansias, deseando conversar, jugar, reír; ESTAR con quienes para ellos son los seres más importantes: sus Padres.

 

No es necesario estar todo el día jugando, pero sí es importante y significativo prestar atención a lo que dicen, piensan y quieren (no materialmente hablando), mencionarles y DEMOSTRARLES cuánto se les ama, poner límites definidos y hacer que respeten las reglas, cumplir “los premios” y “las consecuencias” que se prometan para tener credibilidad. No es imperante “estar sobre ellos” todo el tiempo pero sí ser cuidadosos para observar que no estén en riesgo, fomentar en ellos  la confianza para que fluya una buena comunicación que fortalezca los lazos fraternos.

 

Cuestiones “tan rutinarias” como  asearlos todos los días, preparar sus uniformes, tener un hogar limpio y cálido. Indagar sobre qué hay de tarea y hacerla junto con ellos, tener una rica comida en familia, leer un cuento, establecer un horario prudente para dormir, son acciones del día a día que fomentan en el infante el sentimiento de pertenencia en la familia y el sentirse valorados y amados. Una alimentación adecuada y un descanso reparador ayuda a su diario rendimiento escolar, corregirlos cuando es necesario (y no celebrarles las faltas al respeto al prójimo) es también una forma de amarlos, porque los niños educados “caben” y son bien recibidos en el lugar al que lleguen.

 

Establecer límites y reglas favorecerá su desarrollo cotidiano y el trato que ellos darán no solo a sus mayores sino a sus pares, aprender a convivir sanamente es parte de su sano crecimiento.

 

No obstante, se percibe que la mayoría de los niños se encuentran de manera recurrente en vídeo juegos, en la televisión o iPad, sin actividades lúdicas recreativas o juegos al aire libre; mientras que los Padres se hallan la constantemente en un teléfono. Es importante rememorar cómo en otros tiempos, los niños podían observarse en los parques, en los campos, en la playa, conviviendo con otros niños, siendo cuidados por un adulto, ahora por “comodidad”, por “miedo” o “sobreprotección” se evita que los niños “salgan de la burbuja” en que viven estando en casa, se requiere mayores acercamientos entre padres e hijos, el  mejor regalo que se le puede dar a un niño, es el tiempo; tiempo de calidad, momentos entrañables para recordar, experiencias que se conviertan en los recuerdos por contar, ello será lo que realmente disfruten y lo que verdaderamente cobre un genuino significado, de la mano de sus seres queridos: un paseo o aventura familiar, fuera de “esas cuatro paredes” sintiendo la protección de quienes para ellos son “lo máximo”, “los más fuertes”, “los más sabios”; los mejores: los papás.

 

Recuerden que “esas personitas” todos los días crecen y cada instante van guardado en su memoria y atesorando en el corazón los momentos buenos y malos con sus seres queridos, esos que los harán fortalecerse y crear verdaderos lazos irrompibles con tus hijos, haciendo de su infancia la mejor, enseñándoles con amor, recuerden que ustedes siempre serán su primer maestro; él aprende todos los días de ti, por ello hay que dar el mejor ejemplo.

 

No se trata de darles complacerlos en todo, uno como adulto conoce lo que es realmente necesario, basta con observar detenidamente lo que se requiere para que sean unos niños (futuros adolescentes y adultos) FELICES.

 

“Ya es momento de que les devolvamos a los chicos el tiempo, tiempo gozoso, el tiempo de decirte que te hice venir al mundo porque te quiero, porque te amo, porque te elijo todos los días y porque tengo tiempo para ti, media hora, una hora, pero tiempo para ti…”  y si no lo tengo, ¡LO CREO!, porque sé quién(es) es mi prioridad y es MI HIJO.

 

Miss Miriam

Kinder III